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Museo de Antioquia


Museo de Antioquia artistas antioqueños más homogénea y completa del país, a cuya promoción se dedica especialmente. En este último sentido, destacan los 32 lienzos y esculturas del artista colombiano Fernando Botero que alberga. El Museo cuenta con una amplia gama de servicios, museo colombiano sito en la ciudad de Medellín (capital del departamento de Antioquia). Fundado en 1881 y conocido antiguamente como Museo de Zea, es una institución privada sin ánimo de lucro que exhibe las siguientes colecciones: Pintura, Escultura y Obra Gráfica (grabados seriados, xilografías, litografías), Histórica (armas, documentos y retratos de próceres) y Numismática. Tiene posiblemente la colección de culturales complementarios, entre los que se incluyen la Biblioteca Jaime Hincapié Santamaría (especializada en arte e historiografía), dos auditorios (posee una sede alterna, a poca distancia del edificio principal), una tienda de arte, una sala de conferencias, seminarios y subastas, y talleres de dibujo artístico, acuarela y óleo.
Fuente: Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993-2006

PÁRAMOS EN COLOMBIA: UN ECOSISTEMA VULNERABLE
Observatorio Medio Ambiental
Grupos de estudio en economía política y medio ambiente
¿Desarrollo económico vs. Conservación de páramos?
En Colombia algunos sectores sostienen que la conservación de las zonas
de páramo se encuentra en contravía del desarrollo económico4, sobre todo
en un país con desaceleración económica y una alta dependencia de la
explotación de recursos naturales no renovables tales como minerales,
hidrocarburos y carbón.
Una mirada a las cifras permite constatar como el sector minero jugó un
papel clave como jalonador del crecimiento económico del segundo trimestre
de 2009 al ser el de mayor crecimiento después de la construcción con un
10.6% (DANE, 2009) y representar un importante aporte para la economía de
los departamentos y municipios de $319.000 millones por concepto de giro
de regalías, suma que al compararse con el mismo período de 2008 muestra un crecimiento del 57% (IMC, 2009).
Bajo este panorama, la pregunta de si existe dilema económico entre la
conservación de los ecosistemas de páramo o permitir el actual escenario de
explotación como propulsor económico, no se considera ni siquiera valida por
dos motivos. En primer lugar los páramos del país son vitales para la economía
a largo plazo dada su importancia hidrológica al ser aportantes de
hidroeléctricas y acueductos locales, como por ejemplo el caso de los páramos
de Tota, Rabanal, Belmira, Chingaza y Farallones (Tabla 2). Destinar los
páramos como zonas de explotación minera sería un contrasentido económico
al no cumplir la regla de asignación de recursos para el mejor uso
socioeconómico.
COMPLEJO IMPORTANCIA HIDROLÓGICA
Tota-Bijagual-Mamapacha Área de captación de la cuenca del río Batá
principal aportante de la hidroeléctrica de Chivor
Guantiva-La Rusia Nacimiento de los afluentes del río Chicamocha claves por beneficiar cerca de 8 municipios de la provicia guanentina.
Iguaque-Merchán Fuente de agua para municipios como Villa de Leyva,
Arcabuco, Chíquiza, Sáchica, Saboyá, Chiquinquirá y Gámbita
Guerrero Suministra al río Bogotá
Rabanal y río Bogotá
Abastecimiento al embalse La Esmeralda de la Central Hidroeléctrica de
Chivor y el embalse de Teatinos, que suministra agua al acueducto de la
ciudad de Tunja, y el páramo del nacimiento del río Bogotá, con sus afluentes
para el norte de la Capital. Se estima que las corrientes de agua que nacen en el complejo abastecen a más de 92 acueductos locales.
Chingaza Su transformación ha permitido el abastecimiento del 80% de agua
para Bogotá.
Cruz Verde-Sumapaz No solo por la multitud de lagunas naturales que
contiene, sino también por los embalses de Chisacá y la Regadera, que
abastecen al Distrito Capital.
Belmira Surte de agua a 64.000 personas de once municipios aledaños, así
como a una población cercana al millón de habitantes del Área Metropolitana
del Valle de Aburrá. Estos habitantes se benefician de la producción
hidroeléctrica del embalse del Río Grande II, cuyas fuentes de abastecimiento
nacen, casi en su totalidad, en este páramo.
Nevados En cuanto a los recursos hídricos, este complejo es importante
porque en él nacen diferentes cuerpos de agua producto del deshielo:
lagunas de origen glaciar, manantiales, aguas subterráneas y otros cráteres
volcánicos que forman cauces y drenan así al área hidrográfica cuencas del
Magdalena y el Cauca.
Nevado del Huila-Moras Mantenimiento de la oferta hídrica de las cuencas,
dentro del área protegida, de los ríos Palo, Saldaña, Íquira, Páez y Baché, contribuyendo a la conservación de los proceso hidrogeobiológicos de las
siguietnes regiones de influencia del Parque: Tolima grande y alto Magdalena,
alto Cauca y valle geográfico del río Cauca. Paramillo Clave para la generación de energía en las centrales de Urrá y producción bananera en el Urabá antioqueño.
Citará Clave para el consumo humano, beneficios de café, sistemas de riego y bebederos de ganado.
Tatamá Clave para el abastecimiento del acueducto de Risaralda.
Farallones de Cali Importante porque parcialmente contribuye a la provisión de
los ríos con potencial hidroenergético que abastecen de energía a gran parte del país.
Tabla 2. Algunos de los páramos de importancia estratégica en Colombia.
Fuente: Morales et al. 2007. Elaboración: Los autores
Fuente: Observatorio Medio Ambiental
GRUPO DE ESTUDIOS EN ECONOMÍA POLÍTICA Y MEDIO AMBIENTE
Luís Alberto Ortiz y Mauro A. Reyes Bonilla

Manaure, Guajira, Colombia


Manaure, municipio colombiano situado en el departamento de La Guajira. Tiene una temperatura media anual de 28,8 °C. Su principal actividad económica es la explotación de sal marina. En sus límites se encuentran dos resguardos indígenas. Población (1993), 24.375 habitantes.
Fuente: Enciclopedia Encarta 2.006

Observatorio Medioambiental
PÁRAMOS EN COLOMBIA: UN ECOSISTEMA VULNERABLE
Luís Alberto Ortiz - Mauro A. Reyes Bonilla
Estadísticas de Páramos en Colombia: Amenazas
Los páramos son ecosistemas ubicados entre los 3.100 y los 4.000 metros
sobre el nivel del mar, por tal motivo reciben luz solar todo el año con una
calidad y cantidad única por su ubicación en la zona ecuatorial, lo que les
permite desarrollar su vegetación.
Además son lugares de carácter estratégico por la regulación hídrica que
proveen dada su baja temperatura al disminuir la evaporación y retener agua
por su vegetación.
Páramos Perijá Perijá 4.500ha., Jurisdicciones-Santurbán 82.664ha.,
Tamá 7.110ha. Almorzadero 125.120ha., Yariguíes 812ha.,
Cocuy 268.783ha, Pisba 81.481ha.,
Tota-Bijagual-Mamapacha 127.310ha., Guantiva-La Rusia 100.262ha.,
Iguaque-Merchán 16.212ha.., Guerrero 39.240ha.,
Rabanal y río Bogotá 16.356ha., Chingaza 64.500ha., Cruz Verde-Sumapaz 266.250ha., Páramos Los Picachos Los Picachos 3.819ha., Páramos Miraflores Miraflores 2.903ha., Páramos Belmira Belmira 1.080ha.
Nevados 102.054
Chilí-Barragán 27.900ha., Las Hermosas 115.682ha., Nevado del Huila-Moras
67.966ha., Guanacas-Puracé-Coconucos 72.350ha., Sotará 37.462ha.
Doña Juana-Chimayoy 20.078ha., La Cocha-Patascoy 68.547ha., Chiles-Cumbal
54.918ha., Páramo Paramillo Paramillo 1.550ha., Frontino-Urrao 4.030ha.
Citará 2.150ha., Tatamá 4.200ha., Duende 1.467ha., Farallones de Cali 2.070ha.,
Cerro Plateado 4.143ha., Sierra Nevada de Santa Marta, Páramos de Santa Marta
137.426ha,
TOTAL 1.932.395 Hectareas
Tabla 1. Páramos de Colombia. Fuente: Morales et al. 2007. Elaboración: Los autores.
De acuerdo con la clasificación del Altlas de Páramos de Colombia (Morales et al.
2007), el país cuenta con 34 páramos delimitados, con una superficie total de
1’932.395 ha, lo que equivale a 1.6% del territorio (Tabla 1). Sin embargo, solo
709.849 ha se encuentran dentro del sistema nacional de Parques Nacionales Naturales3, lo que significa que más de la mitad de páramos del país, 63.2% del total
de su área, se encuentra por fuera de la jurisdicción de un Parque Nacional Natural (Figura 1), algo que alarma cuando al declararse los Parques Nacionales Naturales inexequibles de ser sustraídas para algún uso productivo, las áreas de páramo que no se encuentren allí corren el riesgo de ser un área de protección especial pero de carácter permanente.
Según la evidencia numérica aquellos páramos con mayor área por fuera del Sistema
de Parques Nacionales Naturales cuentan con mayor grado de vulnerabilidad ante su
explotación económica. De hecho, los distritos de páramo con mayor área por fuera de un Parque Nacional Natural son los que presentan mayores casos de intervención minera. Por ejemplo, aquellos más vulnerables son los de Boyacá con 441.441 ha, los de Cundinamarca con 227.352 ha y los Santanderes con 207.784 ha en donde existe por lo 3 Bajo el amparo del Código de Recursos Naturales, decreto 2811 de 1974, y algunos de sus decretos reglamentarios como lo es el decreto 622 de 1977 menos de uno a tres casos de explotación (Figura 2). Así mismo, los datos evidencian que zonas de páramo por fuera de un Parque Nacional Natural son más vulnerables en cuanto presentan un mayor porcentaje de áreas transformadas en otras actividades tales como: ganadería, cultivos ilícitos, la tala, y el aprovechamiento indiscriminado de flora y fauna silvestre; tal y como son los casos significativos de los páramos de Rabanal, Guerrero y Sumapaz en Cundinamarca y los de Almorzadero y Saturbán en el Norte de Santander, de
preocupación además, dada su importancia estratégica para producción de energía
hidroeléctrica y abastecimiento de acueductos locales.
Fuente: Observatorio Medioambiental
PÁRAMOS EN COLOMBIA: UN ECOSISTEMA VULNERABLE
Luis Alberto Ortiz
Mauro A. Reyes Bonilla

Fresno, municipio colombiano


Fresno, municipio colombiano situado en el departamento de Tolima. Tiene una temperatura media de 20 ºC. Sus actividades económicas son la agricultura, la ganadería y la minería. Se explotan minas de oro y sulfuro. Población (1993), 29.908 habitantes.
Fuente: Enciclopedia Encarta 2.006

Fiestas en los pueblos de Colombia


Carnaval de Riosucio
LAS FIESTAS DEL DIABLO
La figura del diablo ha sido fundamental en la historia de las culturas
afroamericanas. Durante el periodo colonial, sus festejos de tambor,
danzas y prácticas curativas siempre fueron asociadas al demonio. Como
una estrategia simbólica de resistencia, la gente africana se apropio de esa
imagen para enmascarar ritos y personajes propios de sus lugares de origen, manteniendo así la fuerza de sus tradiciones. De este modo, la
demonización, estigma que les cerró las posibilidades de ascenso social,
educación o trabajo fue utilizada de manera estratégica por los esclavizados
para preservar diferentes aspectos de sus culturas ancestrales. El diablo y
sus acciones han sido símbolo de resistencia entre los pueblos afroamericanos.
Aparece en máscaras, relatos, carrozas y disfraces. Desde tiempos coloniales,
los misioneros que visitaron la costa pacífica afirmaban que los instrumentos
musicales de los esclavizados eran el propio demonio y bailar al son de los
mismos fue considerado como un acto satánico. Estas acusaciones fueron
lanzadas contra la marimba de chonta y contra la danza del currulao
característica de esa región.
Pero la fiesta más legendaria en honor al demonio es el Carnaval del Diablo
en Riosucio (Caldas). Según Ángela Pérez, esta ciudad fue fundada en 1819
por la unión de dos reales de minas: Quiebralomo, conformado por mineros
africanos, y La Montaña, habitado por indígenas embera. El poblado conservó
su antigua división, de tal manera que La Montaña ocupó la parte baja con
una plaza propia consagrada a la Virgen de la Candelaria. Quiebralomo tomó
la parte alta adoptando a san Sebastián como su santo patrono. En el año de
1846 se decretó la supresión de los distritos originales y se creó Riosucio.
Alimentándose de las tradiciones culturales de españoles, indígenas y africanos
nació el carnaval que comienza el día 28 de diciembre – Día de los Inocentes–
y termina el 6 de enero, Día de Reyes. Esos días transcurren entre desfiles
callejeros, pólvora, poesía, danza y alcohol hasta el cansancio. El día más
importante es el 4 de enero cuando la gran estatua del diablo se sienta en su
trono rodante y comienza el desfile triunfal por las calles del poblado. Lo
sigue un cortejo de personajes disfrazados, la chirimía, las cuadrillas de
oradores que relatan la tradición de su gente y denuncian los problemas
sociales; por supuesto acompañados de los polvoreros de Supía. Del otro
lado del pueblo, los matachines sobre un tablado, esperan la llegada de su
majestad. Cuando el diablo llega, comienza un duelo de palabras donde
ambos bandos descargan sus inconformidades. Es una larga ceremonia
literaria donde el pueblo ejercita su memoria colectiva. Los días siguientes,
son ocupados por las comparsas y los bailes de la chicha.
Entre las prácticas de ascendencia africana que aún están vigentes en ese
carnaval, podemos resaltar todas las destrezas alrededor de la oralidad.
Las cuadrillas de oradores constituidas por demonios y matachines en
oposición constante, relatan la historia de la ciudad, de los personajes
míticos de la región. Este aspecto convierte la fiesta en una evocación del
pasado y en una manifestación del inconformismo de estos pueblos
descendientes de mineros de origen africano. Es posible encontrar ese doble
atributo de la oralidad como denuncia y remembranza colectiva entre las
sociedades del África que abastecieron los mercados negreros de lo que hoy
es Colombia