Cundinamarca – Guía Turística –Colombia Deportes y aventura

  

Cundinamarca – Guía Turística –Colombia
Deportes y aventura
Varios municipios del departamento ofrecen las condiciones propicias para la práctica de deportes extremos y experiencias cargadas de adrenalina. Diversas prácticas, como el rafting, rappel, kayak, ciclotravesías, parapente, motocross, escalada en roca, espeleología, paracaidismo, vela y torrentismo (descenso de una peña con arnés, en medio de un torrente de agua o cascada) son algunos de los más destacados.
Nimaima, Suesca, Utica, Vileta, la Calera, Guatavita y Sopó son los municipios donde se pueden practicar estos deportes.
Para una práctica guiada, existen diversos operadores turísticos que ofrecen dichas actividades con altos estándares de seguridad, con el fin de que sea una experiencia inolvidable.
Parques naturales
Los amantes de la naturaleza encuentran en los parques naturales un destino ideal para contemplar y disfrutar de cientos de kilómetros de áreas verdes. Son reservas que cuentan con gran riqueza de fauna y flora, y diversidad animal. También, ofrecen grandes fuentes hídricas para el departamento. Algunos de éstos marcan importantes momentos de la historia, ya que fueron epicentro de leyendas y ritos sagrados en la prehistoria. Entre los más destacados se encuentran la Reserva Forestal Protectora Productora Laguna del Cacique Guatavita, Parque Forestal Embalse del Neusa, Parque Nacional Natural Chingaza, Parque Natural Sumapaz, Parque Embalse del Sisga, Parque Arqueológico Piedras del Tunjo, Parque Puente Sopó, Parque Natural Chicaque y Embalse de Tominé.
Rafting en Nimaima
Acuaturismo
Son abundantes los cuerpos de agua de los que dispone el departamento para la práctica del acuaturismo en todas sus modalidades: velero, esquí náutico, kayak, regatas, pesca deportiva, paseo en lancha por espejos de agua, en las lagunas de Fúquene, Cucunubá, Suesca, el Coco, Ubaque; y en los embalses de Tominé, el Hato, San Rafael, Neusa, Sisga, Chingaza, la Regadera y el Guavio.
Aguas termales
Tierras ricas en fuentes de aguas minerales que surgen del suelo a diferentes temperaturas: hipotérmicas, mesotérmicas, hipertérmicas y con una riqueza fisicoquímica para múltiples usos. Son muy conocidas y frecuentadas por sus poderes curativos y tratamiento para aliviar enfermedades.
Se destacan los nacimientos de Agua de Dios, Anapoima, Chipaque, Choachi, Cota, Gachetá, Machetá, Tabio, Tenjo, Tibirita, Nimaima, Suesca, Pandi, Guasca, La Calera, Nemocón, Chocontá, Puente Quetame, Paratebueno.
Maravillas de Colombia
Orgullo del país son dos atractivos admirados por los extranjeros: la Catedral de Sal de Zipaquirá y la Mina de Sal de Nemocón. La Catedral es un atractivo religioso construido en el corazón de una mina de sal subterránea, único en el mundo y patrimonio cultural. La obra es considerada una de las más importantes para la arquitectura y la ingeniería colombianas.
La Mina de Sal de Nemocón nos deja ver bajo tierra los espejos de salmuera, las estalactitas y estalagmitas, y cuenta con un museo arqueológico con piezas únicas en el mundo.
Arte rupestre
Cundinamarca fue territorio de los muiscas y de los panches. Los primeros eran gobernados por el zipa antes de la llegada de los españoles. Posee un patrimonio de arte rupestre, donde se encuentran huellas de los primeros habitantes de Cundinamarca, a través de petroglifos y jeroglíficos, que son representaciones gráficas grabadas o pintadas en piedra.
Estos hallazgos se ubican en Cajicá, Cachipay, Chía, El Colegio, Facatativá, Madrid, Nemocón, Sasaima, San Antonio del Tequendama, Soacha, Zipaquirá, Suesca, Sutatausa, Sibaté, Tibacuy, Machetá, San Francisco, Une, Nilo y La Mesa.
A lo largo y ancho del territorio se encuentran áreas húmedas, en las que es posible disfrutar de ríos, lagunas y humedales, que embellecen los paisajes de cada municipio.
Cundinamarca cuenta con dos parques nacionales naturales: Chingaza y Sumapaz, refugio de gran número de especies de fauna y flora. Ambos presentan ecosistemas de páramo, pero el primero presenta un ecosistema de selva andina y subandina, y el segundo tiene representada la zona andina, donde hay franjas de vegetación de bosque altoandino y bosque andino. En el caso de estas dos áreas protegidas se encuentran especies como el venado y la danta de páramo. Y flora como el musgo de pantano y los frailejones
Fuente: Cundinamarca - Guía Turística – Colombia

Vive Colombia

Chocó – Colombia - Guía Turística Gastronomía


Chocó – Colombia - Guía Turística
Gastronomía
Con la ventaja singular de encontrarse bañado por dos mares y contar en su territorio con una innumerable cantidad de ríos y fuentes hídricas, el Chocó presenta una rica y variada dieta basada principalmente en pescados de agua dulce o de mar, y arroces sazonados con especias chocoanas que le dan un toque característico.
Los platos más comunes, a los que se les hacen innovaciones según las tradiciones familiares o la creatividad gastronómica de las personas son:
Platos típicos Costa Pacífica
- Sancocho de pescado de mar con coco.
- Arroz con coco.
- Cebiche de cangrejo.
- Cebiche de camarón y atún.
- Cebiche de pescado.
- Cebiche de piangua.
- Cebiche de pescado y camarón.
- Encocado de churuleja.
- Atollado de churuleja con piangua.
- Atollado de piangua.
- Tapado de pescado.
- Mulata paseadora.
- Cebiche de tollo.
- El gran Jujú.
- Arroz de mariscos.
- Pescado al ajo.
- Pescado abojarrado.
- Picúa guisada.
- Encocado de piangua.
- Atollado de almeja.
- Camarón sudado.
- Pescado frito con patacón.
- Mechado de atún.
- Tortas de pescado.
- Arroz con coco.
Área del Atrato, San Juan y Baudó
- Sancocho de las tres carnes.
- Atollado de arroz con queso y sardina.
- Arroz clavado.
- Tapao de chere (pescado seco bocachico o dentón).
- Sopa de mulata paseadora.
- Arroz con longaniza.
- Sopa de resplandor.
- Sudado de doncella.
- Quicharo pisado con manteca y banano cocido.
- Queso rallado con patacón.
- Sopa de pacó.
- Jujú (bolas de plátano cocido, molido aliñado y con queso).
- Cocadas con papaya, coco y piña.
- Torta de chontaduro (con sal o con azúcar).
- Buñuelos de chontaduro o de árbol del pan.
- Caldo de guacuco con queso.
- Bocachico o dentón sudado o ahumado.
Costa Atlántica
- Sancocho de pescado de mar.
- Sancocho de gallina.
- Sancocho trifásico.
- Sancocho de costilla.
- Atollao.
- Cebiche de frutos del mar.
- Jaiba sudada.
- Langosta guisada.
- Arroz con coco.
- Pescado frito.
- Sopa de caracol.
- Caracol guisado.
Es costumbre acompañar las comidas con jugos de borojó, badea, níspero, piña, lulo tropical, guayaba agria, guayaba dulce o marañón.
Son frutas tropicales de la región: borojó, badea, naidi y chontaduro.
En las costas del Pacífico y del río Atrato, los campesinos elaboran una bebida alcohólica llamada viche.
Fuente: Chocó – Colombia - Guía Turística

Vive Colombia

Región Andina Colombiana -FOLCLOR COREOGRÁFICO- Trajes típicos

 

Región Andina Colombiana
FOLCLOR COREOGRÁFICO
Trajes típicos
Aunque el traje o atuendo vestuario para los danzarines de estas tonadas es simplemente el de los campesinos de dicha región, a veces se utilizan prendas típicas como el sombrero de jipa, el pañuelo rabuegallo, la comisa cotona o sin cuello, la ruana de lana de jerga o la montera de lana para los climas fríos y la mulera de hilo para los cálidos, el pantalón de manta y las alpargatas en el hombre y la corrosca de pinto, el sombrero de suaza o de tapia pisada, falda de saraza con orillo de randas o de olán, pañolón o rebozo de caperuza, blusa de manga larga y bordada o cortada al codo, alpargatas blancas con galones negros o cabeza adornada con flores, según el clima para la mujer. A veces se llevan prendas adicionales o de parafernalia como el carriel antioqueño y el machete para el hombre o canasta con flores para la mujer. En el torbellino es más común el bordón o guayacán en vez del machete y la mochila de fique.
Es razonable el traje campesino condicionado por el clima y el tipo de trabajo que se realiza en una región determinada.
Hay un sinnúmero de prendas vestuarios comunes a varios departamentos: el traje del arriero de las montañas antioqueñas, caldenses, quindianas y de Risaralda es prácticamente el mismo y tiene semejanzas con el de Santander. Las prendas del peón ganadero de la región de los llanos, del Tolima y Huila tiene muchos detalles en común con el de los trabajadores sabaneros de Bolívar.
Igualmente sucede con los campesinos labriegos de Cundinamarca, Boyacá, Oriente, Santander, etc., de las zonas frías.
Danzas y Juegos Coreográficos
El bambuco es, como expresión sentimental, un “idilio campesino” que señala los tímidos balbuceos del amor en los pasos de una danza ingenua. El hombre persigue delicadamente; la mujer consiente su timidez. Aquí vendrían muy bien las palabras del maestro argentino Leopoldo Lugones, al hablar de las danzas criollas:
Su ritmo, elemento masculino, es alegre y viril, mientras su melodía llora con melancólica ternura.
Así resulta más descriptivo de la doble alma que encierra la pareja danzante, conservando toda su individualidad al hombre y a la mujer, quienes nunca llegan a unirse materialmente.
El espíritu de nuestra poesía es, como la música correspondiente, melancólico y viril a la vez. La delicadeza sentimental de estos dos elementos impuso a la danza una decente cortesía que no amenguaba, por cierto, su elegante gracia. Hombre y mujer permanecían simplemente separados, siendo su contacto cuando lo había, eventual y fugaz.
Esa viril melancolía de que nos habla Lugones, se aplica mejor que nunca al bambuco y es la misma “risa entristecida” con que José Eutasio Rivera nos define el espíritu del bambuco en su soneto de La calentana:
La gentil calentana, vibradora y
sumisa, De cabellos que huelen a
florido arrayan, cuando danza
bambucos entristece la risa y se alegra
el susurro de sus faldas de olán.
Los pasos de danza en el bambuco varían según las regiones andinas.
La artesanía más importante es la vivienda, y aquella que posee carácter tradicional es la que podemos considerar como folclórica, dividida en nativa o indígena y aculturada (mestiza o mulata).
La vivienda nativa, usada desde tiempos inmemoriales por nuestros indígenas, se conserva en la actualidad prácticamente sin modificaciones.
Así, las casas indígenas de los Páez son ranchos de una o dos piezas, techo de paja, paredes de troncos clavados en el suelo con cañas secas de maíz en los intervalos, una sola puerta sin ventanas y fogón interior; las camas son de cuero de osos o de res. Otra etnia de la región andina, los guámbianos, construyen caseta de palma “boba” o helecho arborescente, techo de paja puertas y ventanas amplias, paredes dibujadas sobre cal; aquí encontramos algunos elementos extraños, como la cal y los dibujos que señalan la influencia de la civilización mestiza perturbadora de la tradición guambiana.
En la vivienda mestiza actual predomina el modelo hispano llamado “colonial” urbano y campesino, aunque en los campos es más corriente el rancho pajizo de bahareque y tapia pisada, un conjunto de cuatro paredes de tierra pisada (tapias) con una sola puerta y una ventana a lo más, techada en caballete de dos aguas y cubierta de paja de esparto, de palma, de tamo de trigo o de teja rustica de madera.
Fuente: Región Andina Colombiana
Convenio 1412/2007
Ministerio de Cultura

Fundación Taller de Arte Junior

El Parque Nacional Natural Río Puré

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