Distrito páramos de Boyacá Complejo Guantiva - La Rusia


  

Distrito páramos de Boyacá
Complejo Guantiva - La Rusia
El complejo pertenece al área hidrográfica de Magdalena–Cauca (Tabla 3), específicamente a la zona hidrográfica del río Sogamoso (Ideam, 2006). En él nacen importantes afluentes del río Chicamocha como el río Susa y los tributarios que dan origen al río Fonce: La Rusia, Pienta, Ture y Táquiza. Estas corrientes hídricas benefician aproximadamente a ocho municipios de la provincia guanentina (Fundación Natura, s. f.).
Características bióticas
-Flora
De acuerdo con la zonificación ambiental de páramos, subpáramos y bosques altoandinos del nororiente colombiano, realizada por Oikos y CAS (2003), los tipos de vegetación del complejo son de bosque altoandino y de páramo.
El bosque altoandino (3.200 a 3.600 msnm) forma una franja muy estrecha entre el subpáramo y el bosque andino. Sus elementos característicos son colorado (Polylepis quadrijuga), rodamonte (Escallonia myrtilloides), gaque (Clusia multiflora) y encenillo (Weinmanniasp.) y también algunos otros de Miconia mesmeana, Ageratina fastigiata, chite (Hypericum myricariifolium), frailejón (Espeletia brachyaxiantha) y Pentacalia sp., que hacen parte de los matorrales de subpáramo donde domina Chusquea tessellata (chusque).
En el páramo predominan los chuscales (3.600 a 4.200 msnm) representados principalmente por chusque (Chusquea tessellata), entremezclados con pajonales de paja ratón (Calamagrostis effusa) y Agrostis sp. y frailejonales-rosetales con la presencia de diferentes especies de Espeletia, Espeletiopsis, Puya y Paepalanthus.
Los resultados obtenidos por Hernández-D. y Rangel-Ch. (2002), citados por Fundación Natura (s. f.), para el páramo de La Rusia, incluyen un total de 578 especies de flora distribuidas en 269 géneros y 120 familias, dentro de las cuales el grupo de las angiospermas contribuye con 297 especies, 144 géneros y 51 familias. La familia Asteraceae presenta el mayor número de géneros y especies, con 26 y 67, respectivamente, seguida de las familias Poaceae, Ericaceae, Orchidaceae y Rosaceae. Cladoniaceae y Parmeliaceae entre los líquenes son las familias con mayor número de géneros, y en musgos se encuentran Bartramiaceae y Dicranaceae.
El páramo de La Rusia es considerado como un área de gran diversidad florística, ya que contiene un 9% de la flora paramuna en cuanto a angiospermas, 28% de musgos, 24% de líquenes, 11% de helechos y 7% de hepáticas (Hernández-D. y Rangel-Ch., 2002). Las especies en peligro son Espeletia arbelaezii, E. discoidea, E. rositae, E. tunjana y otras especies de los géneros Espeletia, Espeletiopsis y Libanothamnus (García et al., 2005). En el páramo de La Rusia se encuentran 13 especies de frailejones.
-Fauna
De acuerdo con la Fundación Natura (s. f.) en el corredor Guantiva – La Rusia se encuentra un total de 169 especies de aves pertenecientes a 132 géneros y a 39 familias. Las familias más representativas son Trochilidae, Tyrannidae y Thraupidae con 23 especies. Dentro de éstas, las reportadas para el complejo paramuno son 22 (IAvH, 2006) encontrándose amazilia ventricastaño (Amazilia castaneiventris), Ampelion
rubrocristatus, colibrí chupasavia (Boissonneaua flavescens), carpintero buchipecoso (Colaptes punctigula), Elaenia frantzii, Hapalopsittaca amazonina, Melanerpes formicivorus, Tangara vitriolina y Veniliornis fumigatus. Renjifo et al. (2002) han registrado para el corredor Guantiva – La Rusia un total de cuatro especies de aves en categoría de amenaza, de las cuales hacen parte del complejo el chango de montaña (Macroagelaius subalaris), en estado crítico, y la cotorra montañera (Hapalopsittaca amazonina), en estado vulnerable.
Para el sector perteneciente al SFF Guanentá Alto del Río Fonce se cree que las aves pueden superar las 255 especies y unas 70 de mamíferos, con presencia de varios endemismos regionales como la perdiz (Odontophorus strophium), cuya distribución se da en el centro de la cordillera Oriental, así como una nueva especie de roedor del género Akodon. La zona sirve como refugio natural de varias especies consideradas vulnerables o en peligro de extinción, entre las que se encuentran el oso de anteojos (Tremarctos ornatus), algunos venados (Odocoileus virginianus goudotii, Mazama rufina bricenii), el gallito de roca (Rupicola peruviana), las pavas de monte (Penelope montagnii) y colibríes como Coeligena prunellei (Fundación Natura, s. f.).
Respecto a los anfibios se hallan Colostethus subpuntactus, Hyla bogotensis, Eleutherodactylus lynchi y Phrynopus nanus y en cuanto a reptiles, Anadia bogotensis, Phenacosaurus heterodermus, Anolis tolimensis y Proctoporus striatus
Fuente: www.paramo.org

Región Costa Pacífica Colombiana Origen del folclor chocoano


  

Región Costa Pacífica Colombiana

Origen del folclor chocoano
El origen del folclor chocoano en su mayoría es español, con una mezcla africana,
puesto que casi la totalidad de sus componentes son de raza negra.
El aspecto español se heredó de los esclavos, quienes después de las fiestas de
sus amos empezaban a burlarse imitando sus danzas y bailes.
El folclor musical en el Chocó se remonta al tiempo en el que los esclavos tenían
necesidad de reunirse en momentos de alegría; comenzaron usando sus tambores
e instrumentos que fabricaban ellos mismos. Como el Chocó es un pueblo alegre,
la música hace parte de los aspectos más importantes de su vida.
Desde el punto de vista musical los chocoanos acostumbraban las tonadas y
cantos, las canciones folclóricas, arrullos y los instrumentos musicales.
Las canciones folclóricas
Los chocoanos han expresado todo su sentimientos a través de canciones folclóricas,
tales como “Lamento chochoano”, “El negrito contento”, “Amiragualdo”, “Juan Blandón”, entre otras.
El arrullo
Se le llama a las canciones de cuna, aunque en las veredas también las
acostumbran a cantar en los gualies o velorios de niños y en las celebraciones de
navidad. En estos casos pueden ser una o varias voces, siendo muy común el
estribillo cuando hay coro.
Es común encontrar a una madre o abuela cantando estos arrullos para hacer
dormir a su pequeño; aquí le demuestran la ternura, el amor y el deseo de suplir
las comodidades materiales ofreciéndole un calor humano irreemplazable.
Instrumentos musicales
El conjunto musical más importante en el Chocó es la chirimía. Esta agrupación de
instrumentos vino a remplazar el autóctono o sea el sexteto; también se encuentra
la marimba y los conjuntos de cuerda.
Chirimía
Su nombre viene de la flauta llamada chirimía (especie de metalófono con boquilla como la de la corneta de llave). Este instrumento el que a la venida de los europeos reemplazó a la flauta y luego fue a su vez remplazado por el clarinete, como instrumento que lleva la melodía en el conjunto musical chocoano; se usó para redoblar las partes vocales de la Colonia.
Por aclimatación idiomática se llama chirimía en el Cauca, Chocó y Antioquia a un
conjunto musical formado por dos bombos de diferentes tamaños, tambora, dos
flautas de carrizo, a veces triángulo en lo que se refiere a Cauca y Antioquia; en el
Chocó consta de un clarinete, una tambora o bombo, un redoblante o requinto y
dos platillos.
Tonadas y Cantos
El investigador Guillermo Abadía Morales dice en su libro que en el Litoral Pacífico la abundancia de tonadas musicales es notable y que el número de variedades y aires
resulta superior al de cualquier otra región del país.
Abadía propone tres razones que explican este hecho: la presencia de cuatro tribus indígenas (cunas, Emberas, Noamaes o Waunamas y los Cuayquer), que aportan 47 aires; la notable afluencia del elemento negro, que mantuvo su tradición musical con una muy reducida influencia blanca y la supervivencia de canto y danzas españolas del
siglo XVI que las poblaciones negras han conservado intactas. El resultado son 26
aires musicales, que desde los tiempos de la colonia se unieron al acervo indígena
que son 47.
De la extensa lista de los aires indígenas del Pacífico se pueden citar algunos
como los siguientes: el aconijaris, nombre que reúne muchos cantos religiosos de
las tribus Embera, en los que se alaba al sol y las fuerzas naturales, aunque en
algunas regiones catequizadas se mezcla con elementos católicos. La bienvenida,
tonada cuna de tipo ritual para recibir a los visitantes; el canta jai, originalmente
Noanamá, tonada de conjuro que interpreta el brujo o hechicero de la tribu; el
Daba Kurgin Huedí, el Nia Igatá, el Puna Lecua Bayai,etc.
Fuente: Región Costa Pacífica Colombiana
Fundación
Taller de Arte Junior
Escuela de Danza
Convenio: Ministerio de
Cultura
Miranda - Cauca

Parque Arqueológico Nacional de Tierradentro


  

Parque Arqueológico Nacional de
Tierradentro
Guía para visitantes
Español

1. Localización
El Parque Arqueológico Nacional de Tierradentro está localizado
sobre el valle de la quebrada de San Andrés, un afluente
del río Ullucos, alrededor de los 2° 34’ de latitud norte y 76° 2’
de longitud oeste, con alturas que varían entre 1.200 y 2.600 metros sobre
el nivel del mar (figura 1, figura 3).
El parque está administrativamente en terrenos del corregimiento de
San Andrés de Pisimbalá y dentro de la jurisdicción del municipio de Inzá,
departamento del Cauca. Es conformado por cinco predios localizados en la
zona de concentración de los hipogeos monumentales, a ambos lados de
la quebraba de San Andrés (figura 4), en un valle reconocido por la muy alta
densidad de sitios arqueológicos de varios tipos y periodos, localizados sobre
filos, cimas de loma y terrazas artificiales adecuadas en las pendientes.
Al parque arqueológico se puede acceder por vía terrestre desde
Bogotá, usando la ruta Bogotá-Neiva (292 kilómetros, vía pavimentada),
Neiva-la Plata (130 kilómetros, vía pavimentada) y la Plata-parque arqueológico
(48 kilómetros, sin pavimento). También se puede acceder por vía
terrestre desde Popayán (134 kilómetros, sin pavimento). Por esta ruta transitan
frecuentemente taxis colectivos y buses que se pueden tomar en las
terminales de transporte de las ciudades mencionadas. Tanto a Popayán
(aeropuerto Guillermo León Valencia-PPN) como a Neiva (aeropuerto Benito
Salas-NVA) se puede llegar en vuelos domésticos desde Bogotá. Si se viaja
en automóvil particular, es recomendable hacerlo en vehículos de doble
tracción, dado que, con frecuencia, el estado de las vías en Tierradentro es
precario.
La sede administrativa del Parque está 1,5 kilómetros sobre la vía a San
Andrés desde el Crucero, que es un punto localizado siete kilómetros al este
de Inzá, sobre la vía a Belalcázar (Páez) o a la Plata, y seis kilómetros al oeste de
las Juntas, sobre el cañón del río Páez. Normalmente, el trayecto hasta el parque
toma cuatro horas desde Popayán y once desde Bogotá, vía Neiva.
El parque arqueológico es administrado directamente por el Instituto
Colombiano de Antropología e Historia, autoridad nacional para la protección
del patrimonio arqueológico, y comprende los sitios de Aguacate, Segovia,
el Duende, San Andrés y El Tablón (tabla 1).
Tabla 1
Listado, localización y atractivos principales de los sitios del parque arqueológico
Sitio Lat, Lon (WGS84) Atractivos principales
Sede administrativa N2.570,W76.036 Museo Etnográfico y Museo Arqueológico
Segovia N2.574,W76.033 64 hipogeos localizados, 25 abiertos
El Duende N2.576,W76.028 13 hipogeos localizados, 5 abiertos
San Andrés N2.577,W76.044 23 hipogeos localizados, 7 abiertos, 1 colapsado
El Aguacate N2.567,W76.049 62 hipogeos localizados, 42 abiertos
El Tablón N2.580,W76.040 9 estatuas monolíticas
La Ley 103 de 1931 declaró como de “utilidad pública” los monumentos
y objetos arqueológicos de la región del Alto Magdalena y de
otros lugares del país, dando sustento legal para la adquisición en Tierradentro
de cinco de los predios que contienen los yacimientos arqueológicos
principales, iniciada en 1935. En 1936 comenzaron, a cargo de José
Pérez de Barradas, las exploraciones arqueológicas que delimitaron la forma
actual del parque, conformado oficialmente en 1945. Otro yacimiento
del parque arqueológico está localizado sobre el filo de la loma del Aguacate
y hace parte, administrativamente, del resguardo indígena nasa de San
Andrés. La declaratoria del parque como monumento nacional se confirmó
con el Decreto 774 de 1993, que le dio a la zona arqueológica una protección
legal especial.
En 1995, el Parque Arqueológico Nacional de Tierradentro fue incluido
por la Unesco, a solicitud del Gobierno de Colombia, en el listado del patrimonio
mundial bajo el criterio C (iii), por constituir un testimonio monumental
único de la vida diaria, los rituales y las prácticas funerarias de una cultura ya
desaparecida, que nos legó una singular concepción del espacio funerario.
Fuente: Parque Arqueológico Nacional de Tierradentro
Guía para visitantes
Español
Primera edición, mayo de 2011
ISBN 978-958-8181-73-8
© Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2011
Calle 12 nº 2-41, Bogotá, D. C.
Teléfono (57-1) 561 96 00 • Fax, extensión 144
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