Parque nacional El Cocuy


Parque nacional El Cocuy, parque nacional colombiano situado en la sierra Nevada del Cocuy, perteneciente a la cordillera Oriental. Su área, de 306.000 ha, se extiende por los municipios de Chita, El Cocuy, El Espino, Cubará, Chizcas y Güicán, en el departamento de Boyacá; La Salina, en el departamento de Casanare; y Tame, en el departamento de Arauca. Por la belleza de su paisaje se ha convertido en sitio de gran atracción científica y turística.
Tiene una gran amplitud térmica, que varía entre los 23,6 °C y los -3 °C. Su promedio de precipitaciones anuales oscila entre los 3.500 mm, a 500 m de altitud; los 4.000 mm, a los 1.000 m de altitud; y 4.800 mm, a los 1.500 metros.
Conforman la sierra 22 nevados, entre los cuales sobresalen: Ritacuba Blanco (5.380 m), Pan de Azúcar (5.100 m), El Toti (4.900 m), El Púlpito del Diablo (5.000 m), El Concavito (5.100 m), San Pablines Sur (5.180 m), San Pablines Norte (5.200 m), Ritacuba Negro (5.350 m) y Ritacuba Norte (5.200 m).
Es, además, una importante reserva hidrológica, pues alberga 18 picos de nieves perpetuas, 14 nevados temporales y valles glaciares, que forman más de 300 lagunas y alimentan a gran número de ríos, que fluyen hacia las cuencas hidrográficas del Chicamocha–Magdalena y del Arauca.
En las cumbres escarpadas, con excepción de algunas algas microscópicas, no se aprecian formas de vida. Por debajo del límite de las nieves perpetuas crecen plantas de la familia de las ericáceas, así como cojines de líquenes y musgos. Por debajo de los 4.500 m de altitud se desarrollan pastos del género Calamagrostis, en el lado seco, y, en el húmedo, árnicas, sietecueros y frailejones. De las 700 especies de plantas de páramo conocidas en la cordillera Oriental, son endémicas alrededor de 250. Sobreviven algunas especies animales en peligro de extinción, como el cóndor andino, el pato de los torrentes, el paujil copete de piedra, el oso de anteojos, el guache y el venado de páramo.
Algunas familias de la comunidad indígena tunebo (familia lingüística macrochibcha) habitan las laderas selváticas de la vertiente oriental de la sierra, así como en Güican, aunque en menor medida.
Fuente: Enciclopedia Encarta 2.007

Bienvenidos al Amazonas


Guía turística del Amazonas
Bienvenidos al Amazonas
El Departamento del Amazonas es el más meridional de Colombia, ubicado casi todo por debajo de la línea del Ecuador. Su posición, en plena mitad del mundo; las bajas alturas de sus tierras sobre el nivel del mar; la fertilidad de sus suelos, donde se extiende
la selva, y la abundancia de aguas son características de esta zona perteneciente a la cuenca del río del mismo nombre: el río Amazonas, el más largo del mundo, con 6.800 km.
Los 109.665 km2 que conforman esta terreno colombiano lo hace el más extenso
del país, pero casi en totalidad son cubiertos de jungla y ríos caudalosos, fauna
y flora en estado natural o silvestre. Esta división territorial limita con los departamentos del Caquetá, Vaupés y Putumayo, pero sus vecinos son también territorios internacionales: Brasil, al oriente, y Perú, al sur y el suroriente.
El nombre de ‘Amazonas’, como se denomina no solamente a este departamento,
sino a toda la zona, el río principal que la cruza y las divisiones territoriales de Perú,
Brasil y Venezuela, proviene, al parecer, de un relato del conquistador español
Francisco de Orellana, quien navegó el río en el siglo XVI, y aseguró que fue atacado
por mujeres feroces, a quienes relacionó con las amazonas de la mitología griega.
Está dividido en dos municipios: Leticia, la capital, y Puerto Nariño, con dos cascos
urbanos ubicados en el extremo sur del departamento, muy cerca del río Amazonas.
El primero, la capital, concentra además una gran actividad comercial, ayudado
también por su cercanía con las fronteras con Perú y Brasil. El segundo, Puerto Nariño,
cuenta entre sus particularidades que su casco urbano carece de carreteras y, por consiguiente, de automotores.
El llamado ‘Trapecio Amazónico’ está constituido por la franja sur del departamento,
en forma trapezoidal, que sirve de acceso a 116 km de la margen norte del río
Amazonas. En su parte norte, su mayor extensión es de 50 km sobre el río Putumayo,
y en el sur, de 116 km sobre el Amazonas. Ambas corrientes se separan por 150 km.
Recorrer el río Amazonas y adentrarse en la selva, visitar las comunidades indígenas
que se resisten a cambiar sus costumbres, y recorrer poblaciones como Leticia, donde todas las culturas y razas conviven y comparten, otorga una oportunidad única de conocer el mundo que encierra la selva más extensa del planeta.
En los últimos años, el turismo en Amazonas ha gozado de un auge y crecimiento
que han posibilitado que los servicios ofrecidos colmen los gustos de turistas y visitantes.
El turismo ecológico y el de aventura atraen turistas no sólo de Colombia y Suramérica, sino de otros continentes, quienes descubren en estas tierras el encuentro de varias culturas, de varios países y en un ambiente único del Amazonas.
Fuente: Guía turística del Amazonas.pdf
Vive Colombia

FOLCLOR DE LA REGIÓN CARIBE: Refranes y Dichos


FOLCLOR DE LA REGIÓN CARIBE.
Refranes y Dichos: Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado. Donde manda capitán no manda marinero. Aguacate maduro, hijo seguro. Tanto trabajó el padre que el hijo nació cansado. El caballo y la mujer al ojo se han de tener. Yo me llamo Juan Orozco, que cuando como no conozco.
Comparaciones y exageraciones:
Sipote Tronco Monda
Eche Arrecho Vale
Paja Mija Pendejo
Pelao Corroncho Chévere
Cuadro Man Tacaño
Dichos: en el lenguaje campesino y aún en el de la gente urbana son abundantes las frases hechas similares a los refranes pero sin el contenido filosófico de ésta y que sólo se usan para abreviar explicaciones o situaciones.
Ajá y que
Cógela suave
Aguanta el burro
Full Vakano
Anda y entonce
Parele bola
No friegue
El FOLCLOR MUSICAL es división expresada por medio del sonido musical o vocal, en el encontramos tonadas y cantos como también instrumentos aerófonos, membranófonos, idíofonos y cordófonos.
Principales instrumentos: los instrumentos más notables en esta región son
las flautas de pico o fortuto mal llamadas “gaitas” (macho y hembra) copiadas o
adaptadas de las originales Kuisis de los indios Kogi de la Sierra Nevada de Santa
Marta.
En el cesar existe otro instrumento notable que es el arco de boca de los indígenas
Yuco-motilón llamado sokske que es un monocordio (instrumento que solo tiene una cuerda).
Otro instrumento en la región es el tambor “pechiche” del Palenque de San Basilio. Mide dos metros de largo y se apoya en una horqueta para tocarlo. De igual forma la tambora, la guacharaca, la guacha, la caña de millo, la caja vallenata, la maraca y un instrumento aculturado y de origen europeo, el acordeón.
Fuente: FOLCLOR DE LA REGIÓN CARIBE.
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Roldanillo - Valle del Cauca - Colombia


Roldanillo, municipio colombiano situado en el departamento del Valle del Cauca. Tiene una temperatura media de 23 °C. Sus actividades económicas son la agricultura, la ganadería y el comercio. Allí se encuentra el museo del pintor Omar Rayo. Población (1993), 33.498 habitantes.
Fuente: Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993-2006

EL CASO ARHUACO Y LA JUSTICIA INTERCULTURAL EN COLOMBIA


EL CASO ARHUACO Y LA JUSTICIA
INTERCULTURAL EN COLOMBIA
El cristianismo y la visión arhuaca del mundo.
«Hermanos: nuestros asientos fueron antes anchos y los vuestros
estrechos. Ahora vosotros os habéis convertido en un gran pueblo y
nosotros apenas tenemos sitio para extender nuestra mantas. Os
habéis apoderado de nuestra tierra pero no estáis satisfechos; ahora
queréis imponernos vuestra religión». Chaqueta Roja,
indígena Seneca.
El caso arhuaco fue presentado por la prensa colombiana bajo el
titular «Guerra santa entre arhuacos».70 Los arhuacos constituyen una
comunidad indígena de aproximadamente 12.000 miembros que habitan
la Sierra Nevada de Santa Marta, uno de los últimos ramales de los Andes
que a escasos 40 kilómetros del mar Caribe alcanza la máxima altura de
la geografía colombiana representada por los Picos Bolívar y Colón. Esta
peculiaridad permiten que en la Sierra se encuentren los más diversos pisos
térmicos que van desde las nieves perpetuas hasta las zonas desérticas
de altas temperaturas y que, entre estos extremos, aún existan bosques
primarios tropicales. Este fenómeno ha hecho de la región una zona
de particular interés ambiental, con un importante número de especies
endémicas debido a que la Sierra originariamente fue una isla.
La peculiaridad topográfica de la Sierra ha repercutido en la
significación mítico-religiosa que las comunidades indígenas le han dado
a éste lugar. Los arhuacos (o ika), kogis y kankuamas, consideran que
habitan el corazón del mundo que - por mandato de sus deidades - están
en la obligación de preservarlo, con el agravante de que si no cumplen
esta tarea, el mundo desaparecerá. A través de rituales que denominan
«pagamentos» (makruma), realizados bajo la supervisión de sus lideres
espirituales que mediante adivinaciones deciden cómo hacerlos, buscan
retribuirle a la naturaleza lo que de ella se ha sacado. Estos ritos, como
advierte el antropólogo Gerardo Reichel-Dolmatoff, no tiene como finalidad
«pagar» lo que las comunidades han tomado del entorno, sino restablecer
un equilibrio puesto en peligro por la acción de todos los seres humanos.
Los pagamentos los realizan, entonces, en nombre de colombianos,
franceses, alemanes, etc.71 Debido a esta misión y por haber nacido en
el corazón del mundo, se definen como los hermanos mayores, herederos
del saber que busca recomponer unas relaciones con la naturaleza que el
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70. Cf. Luis Carlos Gómez, El Tiempo, 31 de mayo de 1998. Pp. 16 A- 17 A.
71. Cf. Gerardo Reichel-Dolmatoff, Los kogi: una tribu indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta. Procultura, Bogotá.
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«hermanito menor», poseedor de la tecnología pero sin el conocimiento
de los antiguos, ha alterado.
Como puede verse, la imagen del mundo de estos grupos indígenas,
no está centrada en el problema soteriológico. La connotación simbólica
que le han dado a la naturaleza, no los conduce a obsesionarse por el
problema de la salvación del alma, como sucede con las religiones marcadas
por el mito del pecado original. En la mitología indígena – según Reichel-
Dolmatoff –la problemática se desplaza hacia una visión dramática del
cosmos. Hay, pues, una diferencia radical entre las visiones del mundo
de estas culturas: en un caso la preocupación se centra en el individuo, en
el destino de su alma; en el otro, se trasciende el sujeto, se abandona el
antropocentrismo propio de Occidente, pues lo que está en juego ya no es
la salvación o condena del creyente, sino la preservación o destrucción del
mundo.
La Sierra Nevada de Santa Marta, debido a su proximidad al Caribe, fue
una de las primeras zonas incorporadas a la conquista española. En 1599,
el Gobernador de Santa Marta, Juan Guiral Velón, emprende contra los
antepasados de los arhuacos – los taironas – una guerra religiosa. Previa a
la operación militar, sus capitanes leyeron en voz alta ante, notario público,
los Requerimientos, documento oficial en el que se exigía a los indígenas la
conversión a la «verdadera fe». El texto decía:
Si no aceptáis la fe o si maliciosamente os demoráis en hacerlo,
yo certifico en que con la ayuda de Dios avanzaré poderosamente
contra vosotros y os haré la guerra cuando quiera y donde
quiera esté en mi poder, y os sujetaré al yugo y la obediencia
de la Iglesia y de vuestras majestades y tomaré como esclavas
a vuestras mujeres, y en cuanto tales las venderé y dispondré
de vosotros como a bien tengan ordenar vuestras majestades,
y tomaré vuestras posesiones y os haré todos los daños y
perjuicios de que sea capaz.72
Fuente: EL CASO ARHUACO Y LA JUSTICIA
INTERCULTURAL EN COLOMBIA
Iván González Puccetti
The English School
Colombia