Guía Turística del Valle del Cauca: Naturaleza


Guía Turística del Valle del Cauca
Naturaleza
El Valle es un departamento con un alto índice de biodiversidad. En el Pacífico
cuenta con abundante flora y fauna terrestre y acuática. Igualmente, hay zonas de bosques secos, selvas inundables y páramos que generan gran diversidad de especies que mantienen el equilibrio dentro de los componentes de un ecosistema.
Población
La población del departamento es heterogénea, hecho que se percibe más en sus extremos geográficos.
En el norte y el oriente del departamento existe una fuerte influencia antioqueña producto de la migración de colonos del departamento de Antioquia y de la proximidad con las capitales del Eje Cafetero. En los municipios más alejados de la vertiente del río Cauca, como El Águila, Versalles, Ulloa, Alcalá, Sevilla y Caicedonia, predomina en la población el acento predominante antioqueño, mientras que en los municipios del norte más próximos al río, el acento es una mezcla de bugueño, proveniente de buga, y antioqueño.
En el sur y el occidente se encuentra la mayor población afrodescendiente y valluna raizal. Los afrodescendientes son mayoría en poblaciones como Cali, Buenaventura, Florida, Jamundí y Pradera, mientras que los vallunos (de acento valluno/bugueño) se concentran en Buga, Palmira, La Cumbre y El Cerrito.
La capital, Santiago de Cali, es un caso especial, pues la cuarta parte de la población no nació en la ciudad y más de la mitad no tiene raíces en ella, esto la convierte en territorio de inmigrantes. Como eje y puente de conexión del sur del país, recibe habitantes no sólo del resto del departamento, sino también de Chocó, Cauca y Nariño, especialmente.
Clima
El clima del departamento es muy variado a causa de factores como la latitud, la cota sobre el nivel del mar, la orientación de los relieves montañosos, los vientos, etcétera. La llanura del Pacífico es muy húmeda y registra precipitaciones hasta de 5000 milímetros anuales. Las lluvias aumentan de la cordillera hacia el litoral, y las temperaturas superan los 24 °C en altitudes que van desde el nivel del mar hasta 1000 metros.
En las áreas frías y de páramo, las lluvias son ligeramente superiores a 1500 milímetros; por encima de 3500 metros disminuyen hasta alrededor de 1000 milímetros. Por pisos térmicos, las tierras están distribuidas así: clima cálido, 47 por ciento; templado, 34 por ciento; frío, 14 por ciento; y de páramo, 5 por ciento.
Parques naturales
Dentro del departamento del Valle del Cauca se encuentran los parques nacionales naturales Farallones de Cali, Tatama y Las Hermosas, además del Santuario de Fauna y Flora Malpelo. El Farallones de Cali, conocido también como “Los Farallones”, se localiza en el centro del Valle, en jurisdicción de los municipios de Cali, Dagua, Jamundí y Buenaventura. El Tatama lo comparte con los departamentos de Risaralda y Chocó, la parte que ocupa en el Valle del Cauca se localiza en jurisdicción del municipio de El Águila. El Santuario de Fauna y Flora Malpelo está a 490 kilómetros al oeste de la costa de Buenaventura. Se trata de una isla rodeada por 11 peñascos de entre 1 y 40 metros de altura que cuenta con los ecosistemas terrestre y marino. Las Hermosas es un área natural de incomparable belleza en donde se originan muchas corrientes de agua. Goza de gran cantidad de ecosistemas merced a su variada altitud entre 1600 y 4200 m.s.n.m.
Fuente: Guía turística del Valle del Cauca.pdf
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Cultura indígena Guambianos - Nombres Alternos: Misak, Huamimehab, Silviano.


Guambiano
Nombres Alternos: Misak, Huamimehab, Silviano.
Ubicación:
La mayor parte de su población vive en la vertiente occidental de la cordillera Central, en las inmediaciones de los páramos de las Delicias, de Moras y de los cerros de Río Claro y Bujíos, centro-oriente del departamento del Cauca, en el municipio de Silvia; y en menor número se encuentran en los municipios de Totoró, Jambaló, Caldono y Morales-Cauca- y en la Plata, departamento del Huila.
Población:
El Censo DANE 2005 reportó 21.085 personas autoreconocidas como pertenecientes al
pueblo Guambiano, de las cuales el 50,4% son hombres (10.620 personas) y el 49,6%
mujeres (10.465 personas). El pueblo Misak se concentra en el departamento de Cauca, en donde habita el 91,3% de la población (19.244 personas), seguido por el departamento del Valle del Cauca con el 3,5% (728 personas), y por el Huila con el 3,3% (698 personas). Estos tres departamentos concentran el 98% poblacional de este pueblo. Los Misak representan el 1,5% de la población indígena de Colombia. La población Misak que habita en zonas urbanas corresponde al 8,7% (1.840 personas), cifra bastante inferior al promedio nacional de población indígena urbana que es del 21,43% (298.499 personas).2
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1 Arango, Raúl y Sánchez, Enrique. 2006. Los Pueblos Indígenas de Colombia en el Umbral del Nuevo Milenio. Departamento Nacional de
Planeación de Colombia. Bogotá
2Misak (Guambianos), la gente del agua, del conocimiento y de los sueños Ministerio de Cultura. 2010. República de Colombia.
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Reseña etnohistórica:
Actualmente no existe consenso entre los investigadores acerca de la historia de los
Guambianos en épocas prehispánicas. Algunas hipótesis proponen, para el siglo XVI, la
existencia de una gran etnia -pubenses- conformada por los grupos habitantes de la zona y bajo el gobierno de dos caciques. 3
En relación con lo anterior, existe una hipótesis que señala que antes de la llegada de los
españoles, en el Valle de Popayán convivían diferentes pueblos indígenas los cuales
formaban unidad política en la Confederación Guambiano Coconuco que compartía territorio, cultura y lengua; con el objetivo común de defenderse de otros pueblos que amenazaban su territorio. El promotor de esta alianza se conocía como el cacique Pubén.4
Entre los hacendados caucanos y campesinos de la región existe la versión de que los misak llegaron al territorio desde Ecuador y Perú como población servil o yanaconas traídos por los españoles. Esta teoría se basa en los registros del cronista Antonio de Herrera, según esta fuente fue Sebastián de Belalcázar quien llegó a la región, acompañado de “indios de servicios”. Este planteamiento es rechazado por investigadores lingüistas que arguyen que los yanaconas hablan quechua, la cual no comparte familia lingüística con la lengua materna.
Los grupos indígenas del Valle del Popayán, dentro de los que se encontraban los Misak, resistieron fuertemente la conquista española, la cual se inició en el año 1535 bajo el comando de Belalcázar. Hacia finales del siglo XVI ya habían sido conquistados, e incorporados en la estructura socioeconómica colonial, que transformó drásticamente su cultura, y diezmó demográficamente sus comunidades.
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Arango, Raúl y Sánchez, Enrique. 2006. Los Pueblos Indígenas de Colombia en el Umbral del Nuevo Milenio. Departamento Nacional de
Planeación de Colombia. Bogotá.
4 Misak (Guambianos), la gente del agua, del conocimiento y de los sueños. Ministerio de Cultura. 2010. República de Colombia.
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Bibliografía:
Arango & Sánchez. (2004). Los pueblos indígenas de Colombia en el umbral del nuevo
milenio: población, cultura y territorio: bases para el fortalecimiento social y económico de los pueblos indígenas. DNP.
Dane. 2005. Censo Nacional de Población.
Jiw (Guayabero), una gran familia. Ministerio de cultura. 2010. República de Colombia

LOS QUIMBAYAS


PRIMITIVOS HABITANTES
La región que hoy ocupa el Municipio de Versalles fue habitada temporalmente, en época lejana, por comunidades indígenas de diversa procedencia, entre ellas varias pertenecientes a la tribu de los Quimbayas y también algunas parcialidades de los aborígenes Chocoes. Empero muchas otras familias indígenas transitaron por la faz de este territorio arraigándose poco tiempo en él, por lo cual dejaron escasas referencias que aún hoy día son estudiadas con cuidado por los antropólogos e historiadores.
Esta afirmación está respaldada con documentos de indudable valor histórico y en restos y objetos de cerámica y orfebrería indígena debidamente confrontados hallados en diversos lugares de la región, lo que no admite duda acerca de la identidad de algunos de los aborígenes que poblaron las extensas, ricas y fértiles tierras del cacique PATUMA.
LOS QUIMBAYAS
Los Quimbayas y en esto están de acuerdo todos los historiadores e indigenistas, moraban en lo que se ha venido llamando HOYA DEL QUINDIO y en las orillas del
río La Vieja.
Además ocuparon una extensa comarca comprendida entre las Cordilleras Central y Occidental y los ríos Chinchiná al norte y La Paila al sur. Los chocoes, toda la zona comprendida por el llamado “Alto Chocó”, incluyendo los Valles del Calima y del Garrrapatas Superior. Sin embargo estos no son términos absolutos porque los indígenas de estas regiones no tenían costumbres propiamente sedentarias pues continuamente se
desplazaban de una región a otra en procura de alimentos o tierras más propicias para la caza y la pesca o porque eran perseguidos por otras tribus belicosas que los agredían antes de la llegada de los españoles que completaron la tarea de persecución y exterminio. Los chocoes dejaron pocas muestras de sus actividades en la región, no obstante lo extenso de sus dominios que abarcaban una amplia zona entre la Cordillera Occidental y el Océano Pacífico. Según se conoce había más de veinte tribus distintas y autónomas radicadas en territorio surchocoano por el tiempo del primer embate de colonización española. Al referirse al país de los Quimbayas dice el historiador Víctor A. Bedoya, miembro correspondiente de la H. Academia Nacional de
Historia: “Esta especie de paraíso abierto ampliamente en el seno de los Andes colombianos, fue residencia escogida por la raza de los Quimbayas, legítimos representantes lejanos de los egipcios y los fenicios que dieron la civilización al mundo antiguo”.
“Su población era densa y no había palmo de aquella provincia que no estuviera bien poblada” expresa uno de los compañeros de Don Jorge Robledo quién fue el primero en pisar estas tierras en la primera mitad del siglo XVI.
Los Quimbayas tenían agradable presencia, eran bien proporcionados y de buena viril musculatura. Vivían casi desnudos pero eran cuidadosos de su apariencia y se pintaban la cara y el cuerpo con achiote o bija, una planta que aún existe en el Valle del Cauca y produce una tinta amarilla y roja. Para sus dibujos se valían de pequeños cilindros o planchitas de arcilla cuyas figuras geométricas se imprimían en sus cuerpos y en las
escasas ropas que a veces usaban. Estas mismas plantillas les servían para hilar el algodón pues tenían una perforación en el centro donde incrustaban una varilla de madera cilíndrica en la que iban enrollando la fibra ya trenzada. Algunas de estás plantillas tenían figuras y signos que reproducían hechos, situaciones y mensajes,
por lo que se ha llegado a afirmar que constituían las primitivas expresiones de la imprenta que inventaron los chinos desde el Siglo VI, mejorada después por los caracteres móviles creados y mejorados por Gutenberg Maguncia. Los Quimbayas solían adornarse con alhajas y joyas de oro y con cascos, coronas y zarcillos del
mismo metal.
Usaban narigueras, collares, petos y brazaletes.
De vez en cuando las mujeres usaban su maure de algodón (faja o chumbe) y los guerreros se cubrían la cabeza con plumas de vistosos colores. En esto del vestido hay también concordancia entre la mayoría de los historiadores y antropólogos porque las fuentes de información más autorizadas coinciden en todo por lo cual no se encuentran opiniones fundamentales dispares al respecto.

EL TRUEQUE EN EL CAUCA


El trueque en el Cauca
Otro aspecto a considerar es que la promulgación del trueque se presenta como
un complot de los modelos imitativos de consumo, sobreponiendo una jerarquía
cultural que busca promocionar y utilizar más eficazmente los recursos generados al interior de las comunidades, de tal manera que el impacto que traigan las políticas de apertura sobre las economías locales, reduzca sus consecuencias.
De igual forma, los mecanismos de reciprocidad y de redistribución dependen del
nivel de cohesión y de reproducción cultural de la organización social, cosmovisión
y ritualidad. Dicho de otra manera, mientras la organización social no se afecte y persista en términos de reproducción étnica y cultural, los mecanismos de la economía tradicional se mantendrán, aunque se adapten a las realidades del mercado.
Así, la conexión de la economía tradicional con el mercado, no podrá evadirse, pese
a que los pobladores consideren el mercado como un obstáculo para el trueque, -por
la atracción en precios y productos que le genera a las comunidades-.
Los indígenas, estarán conectados al mercado, ya que éste les ha proporcionado
durante muchísimo tiempo los medios necesarios para vivir; obteniéndolos a través
de la venta estacional de su fuerza de trabajo y de la venta de excedentes de su producción comercial.
¿El trueque es una medida de resistencia por parte de los resguardos indígenas en el departamento del Cauca, ante las políticas globalizadoras de mercado?
De una parte, aparece la figura de la Guardia Indígena como una “Cerca Humana”.
Es un símbolo de afirmación de la soberanía, ocupando su territorio, no dejando ingresar por ejemplo, a las fuerzas militares, la Policía o el Ejército. La Guardia indígena es una autoridad propia, paraestatal, subversiva: “… Señores del Ejército,
no los necesitamos en nuestro territorio, nosotros tenemos nuestra propia guardia…. ” Por esto, podría decirse que el trueque es una manera de cumplir un objetivo político.
Por otra parte, el Trueque es un sistema alternativo a la economía de mercado, porque
se da un intercambio directo, en donde se hacen visibles los conceptos ricardiano y marxista en los cuales las mercancías se cambian por su valor de uso y no por su
valor de cambio.
Otro elemento consiste en ver al trueque como una manera de resistir ante el marginamiento, al que la economía de mercado ha sometido a todos quienes se han visto en la necesidad de practicarlo.
Este marginamiento consiste en que el mercado no les da suficiente dinero para comprar, entonces si recurren al trueque, pueden obtener más productos que los que podrían adquirir con el dinero que obtendrían por la venta de estos mismos en el mercado, en calidad y en cantidad, inclusive. Se ha encontrado que en lo local, se
ven afectados los comerciantes de las plazas de mercado; el día de mercado, inmediatamente siguiente al del trueque, no se venden los productos en la misma
proporción a si no hubiese habido trueque.
En relación con el trueque como medida de resistencia frente a las políticas de Globalización, el trueque de semillas nativas, de productos orgánicos, implica una valoración de la biodiversidad propia, local, de un conocimiento propio. El trueque involucra un boicot al mercado de productos suntuarios, y a la dependencia que
generan las semillas genéticamente modificadas, importadas, y producidas por multinacionales, y muchas veces suministradas por las Umata, en programas de
seguridad alimentaria.
El trueque como propuesta de resistencia a las políticas de Globalización, es una manifestación explícita de un hecho cultural, estrechamente relacionado con expresiones culturales auténticas, como los bailes, los alimentos que se ofrecen, la música, los cantos que se presentan en encuentros de trueque.
Fuente: EL TRUEQUE EN EL CAUCA: ¿ES UN SISTEMA ALTERNATIVO FRENTE A LAS POLITICAS DE GLOBALIZACIÓN?. Hacia una mirada desde lo político –económico
Olga Lucia Cadena
Milena Muñoz

Quinchía, Risaralda, Colombia


Quinchía, municipio colombiano situado en el departamento de Risaralda. Tiene una temperatura media de 18,4 °C. Sus actividades económicas son la agricultura, la ganadería, la minería y el comercio. Se explotan minas de oro, plata y cobre. Población (1993), 31.597 habitantes.
Fuente: Enciclopedia Encarta 2.006