Vídeos con temas del Blog

Loading...

EL CASO ARHUACO Y LA JUSTICIA INTERCULTURAL EN COLOMBIA


EL CASO ARHUACO Y LA JUSTICIA
INTERCULTURAL EN COLOMBIA
El cristianismo y la visión arhuaca del mundo.
«Hermanos: nuestros asientos fueron antes anchos y los vuestros
estrechos. Ahora vosotros os habéis convertido en un gran pueblo y
nosotros apenas tenemos sitio para extender nuestra mantas. Os
habéis apoderado de nuestra tierra pero no estáis satisfechos; ahora
queréis imponernos vuestra religión». Chaqueta Roja,
indígena Seneca.
El caso arhuaco fue presentado por la prensa colombiana bajo el
titular «Guerra santa entre arhuacos».70 Los arhuacos constituyen una
comunidad indígena de aproximadamente 12.000 miembros que habitan
la Sierra Nevada de Santa Marta, uno de los últimos ramales de los Andes
que a escasos 40 kilómetros del mar Caribe alcanza la máxima altura de
la geografía colombiana representada por los Picos Bolívar y Colón. Esta
peculiaridad permiten que en la Sierra se encuentren los más diversos pisos
térmicos que van desde las nieves perpetuas hasta las zonas desérticas
de altas temperaturas y que, entre estos extremos, aún existan bosques
primarios tropicales. Este fenómeno ha hecho de la región una zona
de particular interés ambiental, con un importante número de especies
endémicas debido a que la Sierra originariamente fue una isla.
La peculiaridad topográfica de la Sierra ha repercutido en la
significación mítico-religiosa que las comunidades indígenas le han dado
a éste lugar. Los arhuacos (o ika), kogis y kankuamas, consideran que
habitan el corazón del mundo que - por mandato de sus deidades - están
en la obligación de preservarlo, con el agravante de que si no cumplen
esta tarea, el mundo desaparecerá. A través de rituales que denominan
«pagamentos» (makruma), realizados bajo la supervisión de sus lideres
espirituales que mediante adivinaciones deciden cómo hacerlos, buscan
retribuirle a la naturaleza lo que de ella se ha sacado. Estos ritos, como
advierte el antropólogo Gerardo Reichel-Dolmatoff, no tiene como finalidad
«pagar» lo que las comunidades han tomado del entorno, sino restablecer
un equilibrio puesto en peligro por la acción de todos los seres humanos.
Los pagamentos los realizan, entonces, en nombre de colombianos,
franceses, alemanes, etc.71 Debido a esta misión y por haber nacido en
el corazón del mundo, se definen como los hermanos mayores, herederos
del saber que busca recomponer unas relaciones con la naturaleza que el
----------------------------------------------------------
70. Cf. Luis Carlos Gómez, El Tiempo, 31 de mayo de 1998. Pp. 16 A- 17 A.
71. Cf. Gerardo Reichel-Dolmatoff, Los kogi: una tribu indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta. Procultura, Bogotá.
-------------------------------------------------------
«hermanito menor», poseedor de la tecnología pero sin el conocimiento
de los antiguos, ha alterado.
Como puede verse, la imagen del mundo de estos grupos indígenas,
no está centrada en el problema soteriológico. La connotación simbólica
que le han dado a la naturaleza, no los conduce a obsesionarse por el
problema de la salvación del alma, como sucede con las religiones marcadas
por el mito del pecado original. En la mitología indígena – según Reichel-
Dolmatoff –la problemática se desplaza hacia una visión dramática del
cosmos. Hay, pues, una diferencia radical entre las visiones del mundo
de estas culturas: en un caso la preocupación se centra en el individuo, en
el destino de su alma; en el otro, se trasciende el sujeto, se abandona el
antropocentrismo propio de Occidente, pues lo que está en juego ya no es
la salvación o condena del creyente, sino la preservación o destrucción del
mundo.
La Sierra Nevada de Santa Marta, debido a su proximidad al Caribe, fue
una de las primeras zonas incorporadas a la conquista española. En 1599,
el Gobernador de Santa Marta, Juan Guiral Velón, emprende contra los
antepasados de los arhuacos – los taironas – una guerra religiosa. Previa a
la operación militar, sus capitanes leyeron en voz alta ante, notario público,
los Requerimientos, documento oficial en el que se exigía a los indígenas la
conversión a la «verdadera fe». El texto decía:
Si no aceptáis la fe o si maliciosamente os demoráis en hacerlo,
yo certifico en que con la ayuda de Dios avanzaré poderosamente
contra vosotros y os haré la guerra cuando quiera y donde
quiera esté en mi poder, y os sujetaré al yugo y la obediencia
de la Iglesia y de vuestras majestades y tomaré como esclavas
a vuestras mujeres, y en cuanto tales las venderé y dispondré
de vosotros como a bien tengan ordenar vuestras majestades,
y tomaré vuestras posesiones y os haré todos los daños y
perjuicios de que sea capaz.72
Fuente: EL CASO ARHUACO Y LA JUSTICIA
INTERCULTURAL EN COLOMBIA
Iván González Puccetti
The English School
Colombia