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Diagnóstico de la situación del pueblo indígena Pijao


Diagnóstico de la situación del pueblo indígena Pijao
Sistema de producción
Los Pijaos habitaban un territorio bañado por los ríos Magdalena y
Saldaña, con una gran variedad de pisos térmicos, fauna y flora y un
ecosistema de tipo selvático, compuesto de suelos vulnerables de
bajo contenido orgánico y alta acidez que requieren cobertura
boscosa para conservar su equilibrio; de ahí que esta etnia para
mantener el equilibrio haya desarrollado como estrategia la
dispersión en sus viviendas y la rotación de tierras de cultivo11.
• Sin embargo, con la posterior limitación de los terrenos dados a los
indígenas en esta región y la utilización de prácticas como la
ganadería extensiva, la utilización de herbicidas y abonos químicos en
los cultivos industriales, la tala y la quema, dicho ecosistema sufrió
grandes afectaciones; estos hechos hicieron que esta etnia redujera
su economía a una de subsistencia, donde la agricultura se da en
menor escala, puesto que los terrenos que habitan son demasiado
áridos y secos; complementan su dieta con productos comerciales de
consumo básico, lo que determina la necesidad de dinero al interior
de sus comunidades y hace que el joven indígena opte por la
migración hacia grandes ciudades o como jornaleros en las fincas
vecinas. A lo anterior, se debe añadir que el territorio Pijao es centro
de grandes presiones, tanto por parte de los terratenientes de la
región como de actores armados irregulares, lo que hace que esta
comunidad se encuentra en clara desventaja con la sociedad
mayoritaria12.
• Ahora bien, al interior de sus comunidades la economía de los Pijao
está vinculada a las formas de propiedad, las cuales se dan en dos
formas, ya sea al interior de las comunidades que poseen tierras
recuperadas o en las comunidades sin terrenos adjudicados o con
terrenos colectivos. En la primera, la distribución de parcelas se hace
entre comuneros que realizaron la recuperación o “invasión” de fincas
o tierras, mientras esperaron la decisión del Incora13, mientras que
en la segunda, cada familia posee un promedio de 1 a 2 hectáreas de
terreno individual, del cual aproximadamente media hectárea es
cultivable, puesto que una vasta parte de los terrenos indígenas son
tierras quebradas o de peñas que no están en poder de indígenas,
sino de propietarios que las tienen destinadas para cultivos
industriales o las utilizan en ganadería extensiva14.
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10 Oliveros, Diana. Coyaimas y Natagaimas, en: Geografía Humana de Colombia, Tomo IV, Vol., 2, Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, Santa Fe de Bogotá, 1996. 11 Oliveros, Diana. Coyaimas y Natagaimas. Ibid.
12 Incora. Subgerencia de Ordenamiento Social de la Propiedad, Programa Indígena, Listado sobre constitución de resguardos por departamento. Bogotá, 2000
13 En estas parcialidades se mantiene un terreno comunitario para prácticas agrícolas o
proyectos productivos de interés común; los derechos a los terrenos y la influencia en las decisiones comunitarias se mantienen por la asistencia al trabajo. En: Oliveros, Diana. Coyaimas y Natagaimas. Ibidem.
14 En este tipo de tenencia, los Pijaos mantienen su cohesión a través del cabildo y por ello pueden pertenecer a una misma parcialidad al igual que pueden poseer pequeñas parcelas para la subsistencia o simplemente sobrevivir como jornaleros de las haciendas ganaderas o agrícolas de la zona. En: Oliveros, Diana. Coyaimas y Natagaimas. Ibidem.
15 Faust, Frank. Supervivencia de conceptos y prácticas médicas tradicionales entre los
indígenas del sur del Tolima. Revista del Museo Antropológico de la Universidad del Tolima 1: 5-105, Ibagué, 1990.
16 Oliveros, Diana. Coyaimas y Natagaimas. Ibidem.
17 Ordóñes de Ceballos, Pedro (1851). Viaje del Mundo. Cartas a Real Audiencia de Santafe.
Fuente: Observatorio del programa presidencial de derechos humanos y DIH