Vestuario de las Culturas Paeces y Guambianos



Vestuario de las Culturas Paeces y Guambianos
Complementos del Vestuario
Como complemento del vestuario de las dos tribus indígenas presentadas en este registro, están los lindos chumbes tejidos en el telar en colores y diseños diversos según el gusto y habilidad de quienes los hacen. Aparte del chumbe cinturón, la madre indígena usa otro sobre el rebozo para sostener su bebé a la espalda; otro más corto y angosto envuelve la trenza de la mujer Páez echada atrás. Las guambianas usan el cabello muy corto. Todas lucen collares con abundantes vueltas de canutillos y granates que ellas no se quitan en ningún momento.
A manera de bolso, cargan mochillas pequeñas trabajadas a mano con lanas hiladas en hebra sumamente fina; las mochilas más pequeñas van llenas de hojas de coca tostadas al sol y el calabacito con mambí. Otras más grandes son para cargar pertenencias requeridas durante el viaje.
El hombre lleva las mismas jigritas y un perrero hecho en palo de verraquillo que le sirve no solamente de apoyo en caminos escabrosos, sino también como arma de defensa. Los varones investidos de algún rango dentro de sus cabildos como son gobernador, alcalde, prefecto y alguaciles, cargan consigo a donde vayan sus bastones representativos adornados con anillos de lámina dorada o plateada, cordones con borlas de seda de varios colores según el rango del portador que represente autoridad alguna en su comunidad.
Durante muchos años el hombre solamente usó camisa roja. El día de navidad cuando bajan de sus montañas con la imagen del Niño Dios al compás de sus murgas adornan sus sombreros con flores silvestres que van cortando por los caminos y así adornados llegar a los pueblos.
«Una Joven Pareja de la Tribu Páez»

Joven pareja de la tribu Páez con su niño vistiendo sus trajes de uso diario. El hombre lleva pantaloncillo de dril, camisa de zaraza roja, sombrero de palma, sandalias rústicas de cuero curtido en su propio lar mochilas y su inseparable perrero el palo de verraquillo, madera sumamente dura y nudosa que llevan siempre consigo, no solamente a manera de bordón sino también como arma de defensa.
La mujer con su anaco tradicional y el rebozo azul entre el cual sostiene al niño sobre la espalda; sombrero de paja igual al de su compañero y muchas vueltas de cuentecillas blancas entreveradas con algunas de colores variados. Estos collares fueron adoptados en la tribu desde la época de la colonia. Los conquistadores importaban oropeles de relumbrón para cambiarlas por oro a los indígenas. De todas maneras, ellas lucen sus collares con mucha gracia.

«Hilandera de la Tribu Páez»

Una mujer hilando en el huso la lana que luego llevará al telar.

«Mujer Páez en su Telar»
Una vez cumplidas las obligaciones domésticas del día, ella continúa su tarea en el telar y para esto se proporciona comodidad. Tiende en el suelo una alfombra de lana tejida y sobre ella se acomoda colocando cerca los materiales necesarios a su labor.


«El Capitán de la Banda del Niño Dios»
Cuando llega el mes de diciembre ya en las montañas del Cauca los resguardos indígenas han empezado a temblar sus tambores y a preparar sus flautas para organizar las bandas de «Músicos del Niño Dios». Las mujeres de la tribu bajarán al río a lavar muy bien las mantas de sus maridos y los sombreros de palma que ellos adornarán con anguchas, alelíes y sanjuanitos de esas montañas. Para el capitán portador del cajoncito en donde sostiene al Niño cubierto con flores de perfume agreste, su mujer le ha tejido en lana un lindo chumbe. Llegada la fecha indicada saldrán las comisiones con sus tradicionales sones anunciando en cada comunidad la visita del Niño Dios a todos los bohíos y haciendo la colecta para el día de su fiesta.

«Madre Páez»
La madre indígena, acostumbrada a ganar tiempo, adelanta su tejido mientras amamanta su niño.

«Utensilios Domésticos de los Indígenas»
Entre los utensilios domésticos más comúnmente usados por los indígenas de las dos comunidades descritas, se hallan los mates, calabazas o totumos. Se encuentran en las montañas de muchas formas y tamaños que arreglan con fino pulimento. Hay una variedad de esos frutos muy pequeños que ellos pulen finamente para llevar el mambi (polvo de piedra caliza) con el cual mascan la coca. Con la cabuya retorcida tejen hamacas, mochilas o «jigritas», alpargates, lazos y arreos para aderezar sus cabalgaduras. Con lazos o bejucos cuelgan de los techos tablas llamadas escusas para favorecer sus comestibles contra los animales dañinos

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